martes, 17 de agosto de 2010


De sobra sabes, que eres el primero, que no miento si juro que daría por ti la vida entera. Y sin embargo, un rato cada día ya ves te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera. Mitad arrepentida y encantada, de haberte conocido, lo confieso tú que tanto has besado, tú que me has enseñado. Sabes mejor que yo, que hasta los huesos sólo calan los besos que no has dado. Los labios del pecado porque una casa sin ti es una embajada, el pasillo de un tren de madrugada, un laberinto sin luz, ni vino tinto, un velo de alquitrán en la mirada.Y me envenenan los besos que voy dando.Y sin embargo, cuando duermo sin ti, contigo sueño y con todas si duermes a mi lado. Y si te vas me voy por los tejados, como un gato sin dueño perdido en el pañuelo de amargura, que empaña sin marcharla tu hermosura. No debería contarlo y sin embargo, cuando pido la llave de un hotel. Y a medianoche encargo un buen champán francés y cena con velitas para dos. Siempre es con otro, amor, nunca contigo, bien sabes lo que digo. Porque una casa sin ti es una oficina, un teléfono ardiendo en la cabina, una palmera en el museo de cera, un exódo de oscuras golondrinas. Si te vas, me voy por los tejados como un gato sin dueño, perdido en el pañuelo de amargura que empaña sin mancharla tu hermosura. Y cuando vuelves hay fiesta en la cocina, y baile sin orquesta,y ramos de rosas con espinas. Pero dos no es igual que uno más uno. Y el lunes al café del desayuno, vuelve la guerra fría .Y al cielo de tu boca el purgatorio.

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